DE ESTUDIANTE A REFUGIADO

Más de 25’000 estudiantes venezolanos en todo el mundo ponen en evidencia el desplome de la Revolución Bolivariana.

Licenciado en Leyes y con un Master en Criminalística, Miguel Llavaneras es el “defensor” de los estudiantes venezolanos que viven en Barcelona. Miguel asesora 30 casos de estudiantes que están en la misma situación que él. Venezolanos que llegaron a España esperanzados con una superación académica y que ahora se ven obligados a pedir asilo político en el segundo país más concurrido por los venezolanos.

Los estudiantes venezolanos residentes en el extranjero vieron su futuro académico amenazado desde finales de 2014, cuando el ente encargado de otorgar las divisas que financia sus estudios (CENCOEX) no contaba con recursos –es decir, dólares– suficientes para el cambio monetario. Es así como por medio de un correo electrónico, el Gobierno Bolivariano de Venezuela notificaba a sus casi 25.000 compatriotas en el extranjero que los dejaban sin un dólar –euro, en el caso de España– para pagar sus estudios. La razón de ésta medida no es otra que la corrupción. El efecto, devastador.

Son más de 25.000 los estudiantes que fueron arrojados al limbo económico de la negligencia burocrática: 10.000 de ellos en Estados Unidos, 4.000 en España. Se estima que el 80% de éstos casos son estudiantes que están a la deriva, sin una red familiar ni social que los apoye, naufragando en el inmenso mar de las injusticias.

Miguel llegó a Barcelona con su esposa y sus dos hijos hace 3 años con una plaza asegurada en la Universidad de Salamanca. Por razones administrativas, Miguel y su familia se vieron forzados a parar, de un día al otro, el curso natural de sus vidas como inmigrantes y a depender de la solidaridad de su entorno inmediato para hacer frente a los gastos existenciales.

Aquí todas las peripecias son válidas cuando debes meses de alquiler y de colegio de tus hijos. A eso se le suma los gastos de universidad, seguro médico, servicios básicos, manutención, etc. Vender el móvil, el ordenador, las prendas de oro y hasta la cuna de su niña fueron algunas medidas salvavidas que le permitían a Miguel y a su esposa contar con un poco más de tiempo hasta poder solventar la situación.

Miguel, igual que el resto de los estudiantes, no le estaba pidiendo nada a nadie cuando salía de Venezuela a hacer una maestría; ni becas, ni préstamos, ni donaciones. Miguel era una persona con suficientes Bolívares en su cuenta como para financiar sus estudios y la manutención de su familia en el extranjero. Así como también era suya la decisión de distribuir su dinero a su antojo a lo largo de su estadía en España.

“Los estudiantes venezolanos son la vergüenza oculta del Gobierno Bolivariano”*

postcultura juan mattey IIPero era responsabilidad del Gobierno Bolivariano de Venezuela asegurar el cambio de divisas a efectos administrativos, a tiempo. Demasiada responsabilidad para un Gobierno tan incompetente. La medida que tomó el Ejecutivo ahorcado de deudas fue la de simplemente cerrar el grifo de las divisas extranjeras, que sólo se abre para fines “revolucionarios”. La consecuencia fue dejar a miles de estudiantes expuestos a un tortuoso turismo laboral que ninguno de ellos habría imaginado al embarcarse en el avión en Maiquetía.

Las universidades en España están más que enterados de la situación que atraviesa Venezuela. Sin embargo, las dadas de baja por incumplimiento de pago son sentencias que no se hacen esperar. Lo peor de todo no es sólo el hecho de que son miles las personas a punto de perder sus carreras, su dinero y su tiempo invertido en ellas; sino que son miles las personas que están dispuestas a cambiar su estatus migratorio, de estudiante a refugiado político.

“En un período de diez años, Venezuela ha pasado de ser un país puntero en la exportación de petróleo a ser el primer país en producir solicitantes de asilo político en Latinoamerica”

Mientras que el Gobierno de Venezuela nos confunde con cifras y dice que el 83% de los estudiantes “lo que están haciendo es un cursito de idiomas” –cuando al menos 1/3 de ellos se encuentra en España (¿aprendiendo el idioma?). El Gobierno de España está gestionando más de una centena de peticiones de asilo provocados por la ineficiencia de su homólogo.

En el 2014, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) declara que España ha acogido a 124 solicitantes de protección internacional provenientes de Venezuela, figurando así en el top diez de países productores de refugiados; puesto anteriormente ocupados por Cuba y Colombia.

Hoy, el número de solicitantes de asilo es oficialmente incierto pero se calcula que más de 500 venezolanos se han aventurado a formalizar su petición. Sin incluir a los tantos otros que prefieren permanecer en España al margen de la legalidad, destinados a trabajos ilegales subpagados y a la imposibilidad de tan si quiera abrir una cuenta bancaria o comprar una línea telefónica a su nombre.

Según Miguel Pajares, en el 2015, “en España se presentaron unas 14’000 solicitudes de asilo”, lo que representa el doble del año anterior.

Una entrevista con el Director del CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), Miguel Pajares, nos aclara en qué condiciones y bajo qué circunstancias se les presta asistencia jurídica y social a los miles de venezolanos que aterrizan en la tierra de Cervantes.

El CEAR es una de las entidades encargadas de prestar asistencia jurídica, acogida temporal, atención social y psicológica así como servicios de inserción laboral a los solicitantes recién llegados. Ésta es una ONG que se mantiene de las subvenciones que les otorga el Gobierno, recursos que se han ido reduciendo progresivamente desde el 2011 pero que ahora se multiplican gracias a un acuerdo con la Unión Europea. “Al principio contábamos con sólo dos pisos para acoger a 10 personas. Ahora tenemos más o menos 100”, asegura Pajares.

La misión primordial del CEAR es dar atención primaria a todo aquel futuro solicitante que logre entrar por mar, tierra o vía aérea al territorio Español. Los venezolanos pertecen al grupo de los que llegan “por su cuenta”, es decir, al aeropuerto de Madrid, a los cuales el Gobierno no ésta obligado a darles un refugio inmediato:

“Un venezolano viene por su cuenta. No es lo mismo que una familia siria que llega a Melilla y de ahí el Gobierno los traslada a la Península y al trasladarlos nos pide que le demos acogida”.**

postcultura juan matteyUna vez estudiado el caso, la CEAR prepara una solicitud de asilo que va acompañada de un reporte sobre la situación del país en cuestión con el máximo número de argumentos posibles con el fin primero que sea aceptada y después que sea resuelta positivamente. Posteriormente, ésta solicitud será presentada a la Delegación del Gobierno pasados uno o dos meses. Pero la resolución definitiva de ésta petición podría tardar entre dos hasta tres años.

Ahora bien, existen tres tipos de protección que España otorga los solicitantes que ingresan sus fronteras: el refugio, la protección subsidiaria o la residencia por razones humanitarias o arraigo:

La primera es el reconocimiento absoluto como Refugiado Político, pero se sabe que España ya no otorga éste estatus desde hace algunos años. Ni a venezolanos, ni a sirios; ni a pakistaníes, a nadie. La razón: España ya no otorga pasaportes con estatus permanentes en razón de motivos humanitarios.

Sin embargo, existen otras dos opciones que conceden a los solicitantes ciertos derechos de protección política y social (seguridad social, permiso de trabajo, etc.) sin necesidad de retornar a su Venezuela natal.

Una de ellas es la Protección Subsidiaria, la cual le da al solicitante derecho a permanecer en España legalmente pero con un estatuto de inferior calidad que el del refugiado. Las diferencias concretas entre uno y otro radica en que el último es permanente mientras el primero es revocable y tiene fecha de caducidad. -Entiéndase con ello que aquellos solicitantes subsidiados frutos de conflictos bélicos podrían volver a su país una vez acabado el conflicto-.

En el 2014, sólo 2 de los casi 7’000 casos presentados fueron reconocidos con el estatuto de refugiados en España. Los 1’199 restantes obtuvieron la protección subsidiaria.***

La tercera protección ocurre cuando la respuesta es totalmente negativa, lo que significa que la persona no consigue ninguno de los dos estatus anteriores y debe retornar. En ese caso se puede solicitar un permiso de residencia por razones humanitarias o por arraigo social. Pensemos en que si una persona lleva ya dos o tres años solicitando asilo, ha tenido ya el tiempo pertinente para integrarse a social y laboralmente a la comunidad en que habita y, por tanto, es un potencial merecedor del permiso de residencia por arraigo. Una vez conseguido el permiso, ese caso pasa a la Oficina de Extranjería y ya se despide del ámbito de los refugiados.

Miguel Pajares me explica que para que un país sea reconocido internacionalmente como un país productor de solicitantes de asilo político tiene que salir de una lista de “países seguros”. Ésta lista que va cambiando de acuerdo a los criterios de cada país europeo pero que la Unión Europea intenta consensuar para que se pongan de acuerdo en una lista única, cosa que no se acaba de conseguir.

“Si tu provienes de Argentina, por ejemplo, y tu argumentas que tu estás siendo perseguido, las autoridades de aquí te van a decir que te dirijas a las autoridades argentinas. ¿Por qué? Porque se supone que Argentina cuenta con un estándar democrático suficiente como para considerarse un “país seguro”.

Pero Venezuela ya no se encuentra en esa lista. Es por ello que las peticiones de asilo de los ciudadanos provenientes de Venezuela se aceptan hoy en día como hace algunos años se aceptaban las de colombianos o cubanos “porque se considera que es gente que sufre una persecución por parte del Estado”, asegura Miguel. “En el caso de Colombia, por ejemplo, se sabía que padecían de la persecución de grupos guerrilleros de izquierda o de los paramilitares de derecha, pero por sobre todo, se consideraba que estaban desamparados por el Estado, ya que éste no les garatizaba protección alguna”**.

Durante mucho tiempo, la nacionalidad de productores de asilo más importante en España habría sido Colombia. Ahora es Venezuela.

Autor: ANDREINA MONTES AVELEDO

Fotos: Juan Mattey

*Miguel Llavaneras (Abogado Criminalista, actualmente solicitante de asilo en España)

** Miguel Pajares (Antropólogo y Director del CEAR)

*** Cifras y estadísticas del CEAR